Disculpa, sé que te hice muchísmo daño… pero no fue a propósito!
Reflexionemos sobre esta frase, yo no necesito disculparte, quien debería disculparse eres tu mismo y conseguir el perdón en tu interior, no en mi casa…
Ya la cagada está hecha, ya el agua está derramada, la paranoia y el asco que floreció en mí hacia todos los demás no tiene reparo, simplemente me hace estar más seguro de quien es mi amigo y quien no lo es y que confiar en alguien más es un lujo dificil de darse.
En todo caso no hay rencores, pues no sé quien eres tú… la persona de la cual me enamoré era sencilla, humilde, timida y cándida y tú eres muchas otras cosas menos esas.
Te deseo lo mejor y mucha suerte a la próxima persona que se te cruce en la vida, espero que obtenga la sinceridad que yo nunca obtuve.
Mi sentido pésame…





